jueves, 21 de abril de 2016

Mgła + Svoid + Dunkelheit + Lepra, Budapest, 6 feb 2016



Cuatro bandas de metal negro iba a ver esta noche: tres húngaras y los grandes polacos Mgła. La velada prometía ser un festín de blast beats, y además estaba sold out, o sea que la sala iba a estar llenita. Más tarde me enteré de que de las varias salas que contiene el gran local Dürer Kert, la que alquiló el promotor fue la más pequeña, por eso se acabaron las entradas tan pronto; aun así, habría allí unas doscientas personas, con lo que parece que estos chavalotes venden bien en Hungría.


Pero vamos a lo que vamos. Cuando llegué a Dürer Kert acababa de empezar Svoid. De los teloneros, este fue el que más me gustó, porque me pareció el más original: sin salirse del black metal jugaban bastante bien con los coros, tenían cierta variación en el carácter de la música (no todo era agresividad a lo loco, aunque la oscuridad siempre estaba ahí), algunas voces limpias e incluso algún elemento medio vanguardista de vez en cuando. Tenían incienso en la parte delantera del escenario y uno o dos de ellos iban con capucha.


Dunkelheit, el segundo grupo, fue el que menos me gustó. Se me hizo muy monótono y poco original, y los músicos, un tanto sosainas encima del escenario. Mejor fue Lepra, que sin ser tampoco lo más heterodoxo, tienen riffs más chulos y son algo más dinámicos en el escenario. Y el telón más molón de todos. Para la última canción salió un tío de uno de los grupos anteriores a hacer un bello dueto. Los miembros de ambos grupos llevaban la cabeza tapada con una capucha, y algunos también un pasamontañas. Me encantó el batería de Lepra, por cierto.


Llevábamos retraso acumulado, y tres cuartos de hora más tarde de lo previsto salieron por fin a escena los polacos Mgła, que por cierto, significa niebla y se pronuncia «meguá», nada de «emegeleá» ni otras cosas que he oído por ahí. Llevaban capucha y la cara tapada con una tela negra. Dieron un concierto de una hora (los grupos anteriores habían tenido 45 minutos cada uno) durante la cual tocaron una canción detrás de otra, sin decir una sola palabra de saludo, ni de presentación de ningún tema, ni de despedida al final. Llegaron, tocaron y se fueron. Pero cómo tocaron, colega. Es curioso que, sin interactuar absolutamente nada ni apenas moverse, transmiten una fuerza impresionante. Y tienen unos riffs que son la leche, o sea que se pueden permitir la quietud. Supongo que también es parte de su concepto, o su estética, o como lo quieras llamar. Tocaron canciones de varias épocas, desde las más antiguas de sus primeros EP hasta varias de su último trabajo, el tremendo Exercises in Futility. Con la parte VI (la última) de ese disco terminaron, con el final seco de la canción, e inmediatamente se pusieron a recoger. Actitud de malotillo pasota que no me acaba de convencer, pero qué concierto, amigos, qué concierto...


REPERTORIO DE MGŁA:

Mdłości I
Further Down the Nest I
Exercises in Futility I
Mdłości II
With Hearts Towards None I
Exercises in Futility II
Groza III
With Hearts Towards None VII
Exercises in Futility VI


Las capuchas y pasamontañas son el nuevo corpsepaint.

jueves, 18 de octubre de 2012

Samhainfest Moravia, Brno, 28·IX·2012

Cartel

Ver todas las fotos (las mínimamente decentes)

Hace dos fines de semana nos hicimos una tournée de tres conciertos similares en tres países distintos en tres días: primero Brno, en Chequia; luego Budapest, en Hungría, y para terminar, Bratislava, en Eslovaquia. Hubo tres grupos que coincidieron en todas las ciudades: Arkona, Darkest Era y Dalriada; y dos que sólo coincidieron en Brno y Budapest: Virrasztók y Silent Stream of Godless Elegy.

El concierto de Brno, organizado por los mencionados Silent Stream, se llamó Samhainfest Moravia; y el primer concierto de nuestra maratón de tres días fue el de los checos Cruadalach. Un genial inicio, porque aunque eran las cinco y media de la tarde, ya había bastante gente, y por otro lado, el espectáculo que dan es muy bueno. Salieron los ocho miembros que son, todos en falda, a excepción del tío del violonchelo, por aquello de que toca con un cacharro enorme entre las piernas. Además de guitarra-bajo-batería llevan el mencionado violonchelo, un violín y diversas cosas de soplar de las que se encarga siempre la misma chavala: flautas, una chirimía o bombarda o algo así... Todos los músicos derrochan un montón de energía, especialmente el cantante, Radalf, que animó muchísimo al público e incluso bajó a cantar entre el público y se metió en un pogo. Una pena que su música no me guste en demasía. Le dedicaron "Code Satyros" a una chavala que por lo visto había ido desde Budapest. El sonido estuvo bien en general, excepto en el blast beat de la última canción, durante el cual SÓLO se oía la caja, y menos mal que las otras canciones no tienen de eso.

Cruadalach

Repertorio de Cruadalach:

1. Rage starts here
2. Hear our voices
3. Cruadalach
4. Earth Café
5. Code Satyros
6. Living with pride
7. Nezlomní
8. Vrásčitá
9. Pramen Epony
10. Zlatovláska



Los siguientes fueron los cadavéricos Virrasztók. Este grupo húngaro, cuyo nombre se refiere a la persona que vela a un muerto, practica una original mezcla entre folk, metal gótico y electrónica, acompañado todo ello de una escenografía totalmente gótica: caras pintadas en plan vampírico, hiedra cubriendo los pies de micro... Me gustó bastante el detalle, en una canción que habla de un verdugo, del violín imitando el sonido de una guillotina mediante una rapidísima fricción con el arco en la nota más aguda. No recuerdo si en Brno pusieron velas o no, pero en Budapest sí, y el cantante hace muchos gestos, o le entrega una vela solemnemente a la chavala de al lado, etcétera. Chavala, por cierto, cuya voz me gusta lo justo, aunque es mejor que la que tenían antes. Es que lo malo de este grupo, y que ya pensé al escuchar el disco hace unos meses, es que, aunque su propuesta sea muy original y lo que quieras, me parece un poco mal llevada a cabo. Siendo más concreto: tienen algunas canciones buenas, pero otras, desde el punto de vista compositivo, me parecen desordenadas, o mal pensadas. A veces me da la impresión de que mezclan la base de una canción con la melodía de otra. En cualquier caso, reunieron una muchedumbre que no te quiero ni contar. Era el segundo concierto, seis y media de la tarde, y el local estaba lleno hasta el final; se podía pasar, la gente no estaba apretada, pero ocupaba toda la sala, y esta muchedumbre se disolvió temporalmente durante el siguiente concierto...

Illuminandi

...Que no fue otro que el de los polacos Illuminandi, el grupo de la discordia. ¿Discordia por qué? Pues porque sus canciones tienen temática cristiana, cosa que, por no pegar mucho con un festival llamado Samhain y ser paganos varios de los otros grupos, provocó una batalla dialéctica en el Facebook e incluso alguna que otra sugerencia de boicot, aunque al final no pasó nada y todo quedó en el berrinche de unos pocos desde su habitación. En cuanto al concierto, que es lo que nos importa, tengo que decir que fue el primero de esa tarde que realmente me gustó, aunque antes de planear el viaje no conocía ni el nombre del grupo, y ni me molesté en buscar nada por internet. Son más góticos que otra cosa, aunque también tienen su toquecillo folki, y sus canciones me gustaron bastante. Melodías bonitas, buen uso del violín, dosis justa de agresividad, variedad compositiva... Muy bien, la verdad, y como espectáculo, nada fuera de lo común pero entretenido.

Algo similar me pasó a continuación con los checos Silent Stream of Godless Elegy, organizadores del evento, a los que tampoco conocía más que de nombre y me sorprendieron gratamente. Éstos sí que son góticos con todas las de la ley, y sus composiciones son en general bastante trabajadas y complejas. Hubo momentos, curiosamente, en los que la percusión me recordó a la de Primordial. Por lo demás es un estilo totalmente distinto, claro, pero sigo creyendo que la batería, en algunas partes, tiene su parecido. Tienen un cantante de cada sexo, y lógicamente dos personas animan más que una, ventaja que saben aprovechar. En "Slava", cuyo estribillo dice simplemente "slava, slava", llegaron a darle el micrófono a gente del público. La tipa baila de una forma un tanto curiosa, con las piernas juntas y moviendo los brazos en plan oriental, o girando sobre sí misma impulsándose con los brazos; me hizo mucha gracia el comentario de mi acompañante: "eso estaría muy bien si no fuera porque está mal". Anecdótico, vaya. Muy buen concierto, me gustó.

Silent Stream of Godless Elegy

Por fin llegó uno de los platos fuertes: el primer concierto de la gira europea de Dalriada, un grupo que por el mundo adelante es muy poco conocido pero que en su Hungría natal tiene un éxito enormísimo. Desde el año pasado parece que se empiezan a promocionar un poco por el extranjero y mucha gente los estará conociendo en esta gira, pero de novatos tienen poco, pues llevan funcionando desde 1998 y ya tienen siete discos a sus espaldas, el último de los cuales sería lanzado el día siguiente a este festival; pero esto no impidió que tocaran canciones nuevas. Algunas ya las llevaban tocando varios meses y otras pudimos oírlas por primera vez. Bueno, hablo en plural pero creo que en realidad sólo fue una: "Napom, fényes Napom". La cantante Laura Binder se movió menos de lo que probablemente le gustaría porque está embarazadísima, de hecho ese fue su primer y penúltimo concierto de esta gira; ahora mismo tiene una sustituta. A pesar de ello, ni se estuvo totalmente quieta ni sucedió nada que impidiera a estos húngaros dar un buen concierto con constantes pogos. Por cierto, la primera mitad del concierto muy bien, pero durante la segunda estuve más atento a una imbécil que al concierto, porque le dio por empujar a la gente a lo animal con la excusa del pogo; y si a un tiparraco no me atrevo a darle dos collejas porque antes me las da él a mí, a una chavala menos, porque entonces me las dan los treinta tíos de alrededor, especialmente si está buena, como era el caso, y menudo caso... Lo que sí aprendió fueron palabrotas en castellano. Total, que con la tontería presté poca atención a las últimas canciones de Dalriada. Como anécdota curiosa, el batería es el único que sabe inglés un poco decentemente, pero el que hablaba era el guitarrista, quien en mitad de una frase le tuvo que preguntar a su compañero el nombre del país en el que se hallaban. Tocaron una hora o poco más.

Dalriada

Repertorio de Dalriada:

1. Égi Madár
2. Ígéret
3. Napom, fényes Napom
4. Szent László 1
5. Leszek a Csillag
6. Kinizsi Mulatsága
7. Saltarello
8. Borivók éneke
9. Szondi két apródja
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10. Hajdútánc


Estreno de "Napom, fényes Napom" en directo

Con retraso acumulado, aunque no excesivo, salieron los cabezas de esa noche: Arkona, quienes dieron el concierto más largo del festival, con hora y cuarto repleta de canciones de todas las épocas. Es lo menos que cabría esperar en una gira de décimo aniversario, ¿no creéis? Es la tercera vez que los veo y no me sorprendió ver una vez más la increíble hiperactividad de la cantante Masha Scream, que no para quieta más que en algunas partes lentas que pueda haber. A diferencia de otras giras, en la actual va el grupo completo, es decir, que el flautista/gaitero Vlad Volk está presente, lo cual siempre da más juego (además es un tío que anima mucho al público), aunque siguen llevando un montón de material pregrabado. El setlist incluyó unas cuantas sorpresas: "Maslenitsa", "Vidu ia na voliushku", cerraron con "Oy, to ne vecher", cosa que hace unos años era tradición, y la que menos me esperaba de todas: "Katitsia kolo", con la parte ambiental final incluida en su totalidad. De hecho me pareció incluso excesiva, y ellos debieron de darse cuenta porque en los dos conciertos siguientes la cortaron bastante antes. Al acabar el concierto estuve hablando con Vlad Volk, y cuando le comenté que no me esperaba oír algunos de esos temas, se rió y me respondió: "¡Yo tampoco!". En la hoja que tenían pegada en el suelo aparecían dos canciones más que no tocaron: "Skvoz tuman vekov" y "Solntsevorot", y me fastidia que no sonara esta última, ya podían quitar "Leshi" o alguna carallada de esas en su lugar...

Arkona

Repertorio de Arkona:

1. Az (intro)
2. Arkaim
3. Goi Rode Goi
4. Od Sertsa k Nebu
5. Slovo
6. Pamiat
7. Slavsia Rus
8. Zaklaitie
9. Katitsya Kolo
10. Leshi
11. Maslenitsa
12. Po Siroi Zemlie
13. Kupalets
14. Vidu ia na voliushku
15. Stenka na stenku
16. Yarilo
17. Oy, to ne vecher
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18. Kupala i Kostroma


Los últimos fueron los norirlandeses Darkest Era, el grupo al que más ganas le tenía esa noche. Cuando Arkona anunció la gira me alegré, cuando se anunció a Dalriada como grupo telonero me pareció bien, pero cuando se incluyó a Darkest Era me puse todo contento, porque el único larga duración que tienen hasta la fecha está genial, y desde luego no me esperaba tenmer oportunidad de verlos tan pronto. Sin embargo, todavía son muy poco conocidos, y unido a que tocaban después de Arkona, es fácil suponer que la sala se quedó casi vacía. Lo bueno de esto es que el concierto fue muy cercano. El cantante dio las gracias a los pocos presentes por habernos quedado, le dio unos tragos a una botella de vodka y a continuación la pasó por el público, y no la aceptó cuando se la devolvimos. Acabáosla, dijo. Poco duró, realmente. También bajó a cantar entre el público, pero a diferencia del de Cruadalach, bajó más de una vez y se quedó mucho más rato, y acabó con dos o tres personas pasándole el brazo por los hombros y cantando el estribillo con él. Lo dicho: poca gente y muy cercano. Huelga decir que me encantó, claro. Me hizo gracia su dickinsoniano grito de "Scream for me, Brno!". Tiene muy buena voz, y los otros cuatro tocan muy bien y se mueven muchísimo. Jóvenes y enérgicos, me encantan.

Darkest Era

Repertorio de Darkest Era:

1. An Ancient Fire Burns
2. On The Crest of Doom
3. Heathen Burial
4. To Face the Black Tide
5. Poem to the Gael
6. The Last Caress of Light Before the Dark
7. The Morrigan

Y así terminó la primera noche de tres, tras lo cual echamos a correr como posesos, mapa dibujado a boli en mano y casi volando, por las calles de Brno para no perder el último tren a Budapest y presenciar lo que relataré en la próxima crónica.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Carpathian Alliance: crónica del sábado 11

Volver al viernes 10

El sábado llegué al festival más o menos a tiempo, aunque me entretuve en la cima con unos tíos muy majos que acababa de conocer y cuando me di cuenta ya era la hora de Viter, grupo que no me quería perder por nada del mundo, y otra vez eché a correr como un loco, total para al final llegar tarde otra vez. Esto sí que me jodió, porque me apetecía muchísimo verlos y no sé si podré volver a hacerlo otra vez.

Permitidme que hable un poco de la corta trayectoria de Viter antes de relatar el concierto. Este grupo fue formado por Vitergzir tras abandonar Kroda, donde había militado varios años, y de momento tienen tres lanzamientos: un EP de veinte minutos llamado Dzherelo (2010) que en mi opinión es una verdadera preciosidad, una joya del metal folki y tranquilito pero totalmente pagano y apasionado al mismo tiempo; luego otro llamado Diva ruzha (2011), junto con un grupo de folk medieval llamado Kings & Beggars, lanzamiento en el que todas las canciones menos una son acústicas; y este verano sacaron, solamente en formato digital, su álbum debut, con un estilo diferente: una especie de folk industrial, como si Rammstein estuviera haciendo una versión suya, y cantado en inglés, no en ucraniano, como el material anterior. Si bien respeto totalmente que hagan lo que mejor les parezca, me da pena el cambio porque antes era una maravilla de música la que hacían y ahora no está mal, pero no me hace demasiada gracia.

Volvamos a los Cárpatos. Cuando llegué estaban tocando una de las del primer EP, “Krov tikae”, que alargaron un montón al final. A continuación vino la espantosa “Marichka”, durante la cual destrozó un instrumento contra el suelo que no me dio tiempo a ver, luego “Wool fish love”, que no está mal, y para terminar, la estupendástica y fantabulosa “Vidrizh”, más coreada de lo que me esperaba (yo me desgañitaba vivo, por supuesto), con un final muy intenso y Vitergzir sacando una especie de pipa/trompa gigante que al soplarle por el extremo pequeño empezó a echar chispas por el lado grande. Aunque también estiraron el final un poco. Será porque tienen pocas canciones y las estiran para llenar minutos, pero me extraña porque tienen material más o menos suficiente, creo yo. Igual no ensayaron muchas. Por lo que me contó una chavala que había llegado a tiempo, abrieron con “Dzherelo” y no sé qué más tocaron. Otra cosa curiosa es que entre canción y canción ponían efectos de sonido de viento y otros elementos boscosos.


Otra vez salió el pavo de la perilla a anunciar el siguiente grupo: Arkona. Estos no se cortaron un pelo en hablar en ruso, y no parece que a nadie le molestara. La mejor descripción de la actitud de la vocalista Masha Scream fue la que, asombrada, me dio la chavala anteriormente mencionada, a quien no le gusta Arkona: "She is a real warrior!" Desde luego, o una guerrera o una motorhead hasta arriba de anfetas, porque es increíble lo que se mueve esa mujer encima de un escenario. Un concierto que desprendió energía por todos lados y muy animado, con un set list corto pero variadito, aunque por desgracia prescindiera totalmente de los primeros discos. Fue la primera vez que tuve la oportunidad de escuchar temas del último álbum en directo y son una pasada, sobre todo "Slovo", que en estudio no me gustaba tanto. Aunque también hay que decir que todo lo que no sale de los instrumentos que hay en el escenario suena grabado desde un ordenador; no se molestan nada en adaptar las canciones para poder tocarlas en directo con menos instrumentos, o en reducir el material enlatado a un mínimo. Por lo menos esta vez estaba presente el gaitero, flautista y soplador en general Vlad Volk, que por cierto, su gaita se la hizo la artesana gallega Susana Seivane.

SET LIST ARKONA:

Arkaim
Ot serdtsa k nebu
Goi, Rode, goi
Slovo
Slavsia, Rus
Zakliate
Po siroy zemle
Kupalets
Stenka na stenku
---
Yarilo

Podéis ver que no metieron muchas fiesteras, de lo cual me alegro. "Kupalets" fue para mí una gran sorpresa; no esperaba que la fueran a tocar en un concierto tan pequeño. "Stenka na stenku" en ruso significa "pared contra pared", con lo que ya podéis imaginar qué actividad típica de los conciertos de metal extremo se montó. Y terminaron con la saltarina "Yarilo" a modo de bis, mientras el frío de la noche anterior empezaba a ser superado o, al menos, igualado.


El siguiente grupo que anunció el de la perilla fue Týr. A estos feroeses los vi el pasado otoño tocando casi exclusivamente canciones de sus dos últimos discos, y no me habría sorprendido que repitieran el mismo set o casi, pero no lo hicieron; si bien los temas recientes fueron predominantes, también cayeron cinco o seis más antiguos. Para mi gusto, las canciones antiguas son muy pesadas. Prefiero las modernas, aunque también es cierto que muchas de ellas son un tanto simples en cuanto a estructura. Pero bueno, estuvo entretenido, la verdad es que no me aburrí, y las que conocía las coreé a gritos, porque sus canciones, otra cosa no, pero coreables son un rato. Por otra parte, el bajista, Gunnar, posiblemente fuera el tío más simpático y enrollado de todo el festival y de Dinamarca y de Europa si me apuras. Al acabar el concierto fue a hacerse fotos con la gente. Hari, el cantante, comentaba más tarde que durante el concierto casi no notaba los dedos de lo fríos que los tenía, pero si metió muchas gambadas yo no las noté.


Seguíamos acumulando retraso, y creo que era casi la una cuando salieron ensangrentados los maestros Moonsorrow a tocar en Ucrania por primera vez en su carrera. ¿Qué voy a decir de ellos? Algo totalmente fuera de lo normal, como siempre. En su paradójico caso, fuera de lo normal es lo normal. Abrieron con "Ukkosenjumalan poika", un clásico de su debut que tocan a menudo pero que aún no me había coincidido de oír nunca en directo. La siguiente fue una grandísima esperada, por ser para muchos la mejor canción del último disco, porque fue la única que no tocaron en la gira anterior, porque montones de personas se quejaron de eso por internet y en persona y porque esa noche debió de ser la cuarta o la quinta vez que la tocaban: la inmensa "Huuto". Casi me siento privilegiado por haber oído ese tema en directo. Pero con Moonsorrow me sucede una cosa: mis canciones favoritas en estudio no lo son en directo, y viceversa, y "Huuto" pierde un poquitín de fuelle. A ver, fue una pasada porque no podía ser nada menos, pero podía haber sido el poquitín más que en directo sí son "Tähdetön" o "Pimeä". Además no me convence el apaño de teclado que hicieron para el principio. Pero el último estribillo casi me sacó la lagrimilla. Luego vino la animada y siempre efectiva "Kylän päässää", seguida por una que ya vi cuatro veces y a cada vez me gusta más: "Jotunheim", tremendamente emotiva.


Más tarde, durante "Kivenkantaja", el guitarrista Mitja dio un resbalón, hizo una elegante finta a ras de suelo que provocó un épico y grandilocuente ¡CHON! por el leñazo que le dio a la guitarra, y con gran arte se puso de pie al momento. Aquello fue para verlo, os lo juro, casi se mata. A continuación vino la coreable y coreada "Sankaritarina", durante la cual se puso a nevar, aunque sólo fuera durante un minuto, y luego a llover. Al terminar, Ville, que estaba con el torso al aire, dijo que notaba que estaba lloviendo y que qué mejor momento para terminar el concierto; supongo que entre el retraso y que se estarían muriendo de frío ya estaban un poco hartos, así que cerraron con "Kuolleiden maa" y el bis que tenían previsto, "Aurinko ja kuu", se quedó fuera. Es una de las que tengo pendientes de oír en directo, a ver si para la próxima tengo más suerte. Al terminar, la chavala que mencioné en los dos conciertos anteriores me dijo, con cara de asombro: "This was the best concert of the whole festival! It was incredible!". Valga su exclamación como resumen.

SET LIST MOONSORROW:

Ukkosenjumalan poika
Huuto
Kylän päässää
Jotunheim
Kivenkantaja
Sankaritarina
Kuolleiden maa

Tras este concierto decidí irme. Me habría gustado ver a los rumanos de Bucovina por lo menos, que eran los siguientes, porque su música en estudio está bastante guay, pero sinceramente, entre la perspectiva de esperar otra media hora al frío ese infernal, o mejor dicho polar, el cansancio de cuatro conciertos y el paseo de dos o tres kilómetros a pie y totalmente a oscuras que aún tenía por delante para llegar al hotel me quitaron todas las ganas de quedarme. De todos modos en este cambio hubo una gran desbandada, si se quedaron setenta personas ya me parecen muchas, y vi una foto del último concierto (tras Alkonost el último grupo fue Paganland) en la que se cuentan exactamente cuarenta y dos personas en el público. Y con esto y un bizcocho, y un paseo bajo un nublado pero ligerísimamente grisáceo cielo nocturno, debido a la época del año y la latitud a la que me hallaba, me despedí del festival más original que presencié hasta ahora.

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martes, 2 de octubre de 2012

Carpathian Alliance: crónica del viernes 10


Ir al sábado 11 

Como podréis imaginar, un festival en lo alto de los Cárpatos ucranianos supuso para un español como yo mucho más que dos noches de conciertos; evidentemente estás leyendo esto porque los conciertos son lo que te interesa, pero espero que disculpes mi entusiasmo por contar someramente cómo llegué allí.

Me bajé de un tren en Lviv el viernes 10 por la mañanita. Un tío muy majo que había sido mi compañero de compartimento me ayudó a pillar el billete a Slavsko, entre otras cosas. Llegué a ese puebliño a las seis y media de la tarde; luego me tuve que buscar la vida para llegar al hotel, situado entre el pueblo propiamente dicho y la estación de esquí (a 3,5 km de aquél y 2,5 km de ésta), trayecto que por pura casualidad acabé haciendo en un autobús destartalado que parecía salido de los años 40 lleno de gente que no me entendía y a la que no entendía, dejé las cosas en el hotel y fui a pie hasta la estación de esquí, adonde llegué a las 21:00, cuando se suponía que el festival había empezado una hora antes. Tuve que esperar por el organizador, que bajó a darme la pulsera, y luego me tocó media hora de telesilla muriéndome de frío en pleno agosto. Resultado: me perdí el primer grupo, que tenía que ser Todestriebe, pero por alguna razón se cambió y los primeros fueron los turcos Moribund Oblivion. O sea que a esos me los perdí.

Bajé del telesilla y eché a correr como un poseso para ver a Dark Funeral, que ya estaban tocando cuando llegué, pero lo que me perdí fue muy poco, sólo una o dos canciones. Era el grupo que más me apetecía ver ese día y la verdad es que estuvo muy bien, es un grupo bastante potente en directo. No hacen nada fuera de lo común, al menos en este concierto no lo hicieron, pero lo que hacen lo hacen bien y sin duda saben captar la atención de la gente. Hacia la tercera canción rompieron una cuerda o tuvieron un problema parecido, y el cantante pidió disculpas y dijo “enseguida volveremos con canciones aún más rápidas”, cosa que me parece un poco… no sé, infantil, pero bueno, el caso es que enseguida arreglaron eso y siguieron a lo suyo ya sin más problemas. Se fueron muy pronto, y creo que se equivocaron, porque luego volvieron pero no fue el típico bis de una o dos canciones, sino que tocaron cuatro o cinco más por lo menos.


Cuando se fueron definitivamente, salió un tío a hablar diciendo que acabábamos de disfrutar de Dark Funeral, gran grupo que nosequé y nos ofrecieron un conciertazo de nosecuánto… Supongo que diría algo así, vaya, porque de ruso voy justo y ni siquiera sé si hablaba en ruso o en ucraniano, pero tenía pinta de ser algo parecido, y luego lo mismo de Carpathian Forest, el grupo que iba a venir. Con la tontería, el hombre se tiró hablando cinco minutos, y lo mismo haría a partir de entonces entre un concierto y otro.

Los noruegos Carpathian Forest daban su primer concierto en algo más de tres años, y fue una situación bastante especial porque precisamente estaban tocando en un Carpathian forest, en un bosque cárpato. Aquí tengo que decir, aunque muchos me odiaréis por ello, que este grupo me gusta lo justito. No sé, se me hace desganado, qué queréis que os diga… No me parece malo en absoluto y puedo entender perfectamente que a otros les guste, pero a mí no, así que no puedo decir que me animaran mucho. Sin embargo, mucha gente se volvía loca con ellos, hubo pogos a mansalva… y el cantante, Nattefrost, es muy gracioso, decía que odiaba ser sentimental pero que nos quería a todos, y que no podía decir esas cosas porque se supone que aquello era black metal pero que estaba enamorado de su público y muchas gracias. Además tiene una voz como acaramelada. Gruñe como un animal en las canciones y cuando habla parece un buenazo feliz y tranquilito con pintura cadavérica en la cara. Debo decir que me gusta mucho más esa actitud, tocando en serio, haciendo música seria y pintados para “dar miedo” pero al mismo tiempo permitirse reírse de sí mismos, que la de Dark Funeral, que van de superduros; y no digo que no les pegue, pero no sé, me gusta más ese equilibrio seriedad-cachondeo. Un policía de bigote muy simpático le dijo a una chavalita loca que fuera a buscar a los miembros del grupo para que le firmaran autógrafos.


Si bien hacía frío desde que llegué arriba, a estas horas el frío ya era bestial para ser diez de agosto. Estaríamos a unos cinco grados. Veía mi propio aliento en una densa nube. Un grupito de personas hizo una hoguera junto al puesto de perritos calientes, pero lo único que conseguí al acercarme fue apestar a humo y seguir igual de frío, así que me puse a dar saltos como un mono mientras salían los colombianos Inquisition, que me sorprendió ver que eran DOS tíos en total, uno en la batería y otro con una guitarra y pegando gritos. El de delante no habló nada hasta terminar la tercera canción; entonces presentó el grupo y dijo: “bien, ahora ya no diré nada más hasta que termine este ritual”. Y así fue. Cuando acabaron la última canción dio las gracias y se piraron. Evidentemente, un tío solo no puede dar mucho espectáculo, pero la verdad es que se apañó muy bien y su concierto estuvo entretenido, aunque opino que su música se parece demasiado a Immortal y su voz, a la de Abbath. Pero no estuvo mal.


Después vinieron los moscovitas Todestriebe hablando en inglés. En algunas zonas de Ucrania, y muy especialmente en la que nos hallábamos, los rusos y su idioma no caen nada bien (no sé si visteis en el telediario que el mes anterior en Lviv hubo manifestaciones y movidas varias en contra de la oficialidad del ruso en Ucrania), y supongo que por eso optaron por hablar en inglés. No sé. En cualquier caso, la parte de que vi su concierto estuvo decente; estos sí que son mucha gente (cinco o seis), su pintura mola y dan espectáculo, pero la música me pareció un poco genérica, black metal del montón. Tampoco estaba para mucho juzgar porque eran las tres de la mañana, el día había sido cansado y me estaba muriendo de frío, así que decidí bajar de la montaña e irme al hotel, perdiéndome por lo tanto a Devilish Impressions y Molphar. En ese momento me sentí felicísimo de no tener que meterme en una tienda de campaña a helarme durante más horas. Me monté en uno de esos endiablados quads que pilotaban viejos locos por diez euracos, pensé que mi vida iba a acabar ahí, y al llegar abajo hubo un giro de los acontecimientos y no sé muy bien cómo acabé emborrachándome con un desconocido y volviendo al hotel en la furgoneta de Dark Funeral… Pero eso, como decía el maestro alemán, es otra historia y debe ser contada en otro lugar (próximamente).


Hablemos ahora del recinto y la organización. Lo del telesilla es muy bonito y muy bucólico y muy romántico pero no quería yo verme bajando durante media hora o tres cuartos a las cinco de la mañana, y los quads eran caros. Este telesilla te deja arriba de todo, en la cima del tope del cumio del pico de la cumbre de la montaña, y luego tenías que bajar unos cinco minutos (o dos si vas corriendo como un descosido como yo) hasta el lugar donde estaba el escenario. Ni había ni cabía mucha gente; no me esperaba un Wacken, evidentemente, pero tampoco creo que hubiera muchas más de quinientas personas allí. Había un "mercadillo" que consistía en un puesto de camisetas pequeño aunque nada mal surtido y una mesa con dos cajas de CDs de black metal a buenos precios, al menos para un bolsillo español, 6 ó 7 € en su mayoría. También había dos puestos de hamburguesas y perritos calientes por un euro (diez grivnas; al principio creía que eran ciento ochenta y casi me caigo del susto, pero al rato me di cuenta de que eso eran los gramos, ¿qué culpa tengo yo de que la inicial sea la misma?) y, cerca de uno de ellos, un tejado portátil con unas cuatro mesas con sillas debajo. Modesto pero apañadito. Lo que no había, ni arriba ni abajo, es un cajero; el más cercano estaba en la estación de tren, a seis kilómetros del principio del telesilla, cosa que me supuso un bonito quebradero de cabeza el segundo día...

Ir al sábado 11

jueves, 26 de julio de 2012

Moonsorrow - Suden uni (2001)




1. Ukkosenjumalan Poika – 6:09
2. Köyliönjärven Jäällä (Pakanavedet II) – 6:30
3. Kuin Ikuinen – 7:20
4. Tuulen Koti, Aaltojen Koti – 4:02
5. Pakanajuhla – 6:45
6. 1065: Aika – 11:02
7. Suden Uni – 1:05

Bonus track 2003: Tulkaapa äijät! - 3:14

Lo creáis o no, con todo lo que doy la vara con Moonsorrow, nunca había publicado una crítica de un disco suyo hasta hoy. Hice un amago con Tulimyrsky y escribí una del Varjoina en una libreta que nunca llegué a pasar a máquina. La que traigo hoy está sacada de un artículo bastante más largo que hice para la biografía sobre todos los aspectos de Suden Uni, o todos los que se me ocurrieron. Así que, hala, ustedes la disfruten.

Suden uni es uno de los discos más influyentes del folk metal como lo conocemos hoy en día, y también uno de los más imitados. Aquí se halla el mayor éxito del grupo: "Pakanajuhla", un tema que no les representa en absoluto –y menos ahora–, pero aun así dio pie a la aparición de montones de "grupos Pakanajuhla" que, junto a los "grupos Lai Lai Hei", "grupos Trollhammaren" y "grupos Happy Little Boozer", siguen saliendo de debajo de las piedras aún hoy y conforman un alto porcentaje de los grupos de folk metal actuales. El haber sido editado cerca del cambio de milenio, época en que el estilo empezó a coger fuerza para llegar a las cotas de popularidad de las que gozaría pocos años más tarde, contribuye a convertirlo en un clásico casi indiscutible, junto con su sucesor, del que hablaremos otro día.

No obstante el éxito o la fama que pueda tener, este es, sin lugar a dudas, el álbum que menos me gusta del grupo. Como suelo decir, en relación con la música en general es un buen disco, pero en relación con los estándares de Moonsorrow es regulero, incluso mediocre. Las seis canciones de que consta pueden dividirse fácilmente en dos grupos, el de las alegres y el de las serias, estando el primero formado por "Kuin ikuinen", "Köyliönjärven jäällä" y la omnipresente "Pakanajuhla", y constituyendo la oscura "Ukkosenjumalan poika", el precioso instrumental "Tuulen koti, aaltojen koti" y la épica y progresiva "1065: Aika" el segundo grupo. Creo que por la manera de decirlo queda claro que prefiero las menos fiesteras. Vale, "Kuin ikuinen" tiene su encanto y, quitando la melodía de acordeón, no es tan

Reedición del 2003
fiestera; pero las otras dos parece que se quedan a medias, con melodías que claramente pretenden darle un toque desenfadado, pero a la vez demasiado grises para ser verdaderamente alegres y danzarinas. Como ejemplo afortunado de canción fiestera podemos citar "Tulkaapa äijät!", añadida en la reedición y la única que realmente evoca ese ambiente tabernario. Pese a todo, "Pakanajuhla" sigue siendo la canción favorita del folkmetalero medio, aunque por mi parte suscribo lo que hace tiempo dijo alguien en el foro y observé en más personas: es la canción de Moonsorrow para la gente sin demasiado interés en Moonsorrow. No se aplica en todos los casos, obviamente (y aunque así fuera, ser más fan o menos fan no significa absolutamente nada), pero creo que tampoco anda desencaminado. Parece que los miembros del grupo tampoco están muy contentos con ella, al menos varios de ellos la mencionaron como una de sus canciones que menos les gustan en alguna que otra entrevista, y aunque durante una década estuvo omnipresente en sus conciertos, la retiraron del set por primera vez en la gira norteamericana de la primavera del 2010, en cierto modo sustituyéndola por "Köyliönjärven jäällä", y de momento (julio del 2012) no volvió a aparecer, que yo sepa. Además no la tocaban entera: faltaban los últimos minutos, cuya melodía enlaza luego con el epílogo, que son la parte más interesante de la canción. ¿Veis? ¡Todo mal!

Las otras tres canciones, por su parte, están muy bien. "Ukkosenjumalan poika", al margen de tener un parecido más que obvio con el "Alma mater" de Moonspell, es quizá la más oscura del disco, a lo que contribuye en gran medida el blast beat del final, y la única que posee ciertos detalles, como las campanitas del medio, o lo que sea eso, que recuerdan a su maqueta anterior, Tämä ikuinen talvi, aunque sólo sea a las partes más lentas.

Ey, espera... ¡¡¡Es su batería chino!!! - Marko dixit
"Tuulen koti, aaltojen koti" es una corta pieza instrumental, muy evocadora y de gran belleza, aunque sin grandes pretensiones más allá de eso. Y finalmente, "1065: Aika" es el tema más injustamente olvidado en la discografía de Moonsorrow, quizá porque nunca la tocaron en directo, quizá por no tener el gancho algo más rápido que tienen las otras, quizá por presentar tan tempranamente una densidad que no se convertiría en sello característico de la banda hasta algo más tarde o quizá por una mezcla entre todos estos factores. Bastante reminiscente de Bathory, hay que añadir. En cualquier caso, una joya para recuperar.

En definitiva, Suden uni muestra en Moonsorrow una clara ruptura con su acelerado sonido anterior y marca el camino que seguiría desde entonces. El detallismo que caracteriza todo lo que tocan los dedos de Henri Sorvali, cuyos ejemplos más notables en este caso son el aullido del principio, el inteligente uso de los efectos de truenos y olas y un epílogo que cierra un ciclo melódico abierto anteriormente, suponen el adorno justo y necesario para finiquitar un disco de una variedad no demasiado convincente pero que contiene algunas grandes canciones y que, a pesar de sus defectos, definiría la trayectoria futura del grupo y comenzaría el subsiguiente y por ahora imparable ascenso en calidad y complejidad de la música de Moonsorrow.

martes, 26 de junio de 2012

Mileth en directo, Vigo, 22·VI·2012


Fotos de Carlos.

Técnicamente es su tercera actuación en directo, pero si tenemos en cuenta que la primera tuvo lugar en los estudios donde ensayan, sitos en mitad del monte, el bajista no pudo asistir y el sonido fue un desastre, y que la segunda fue más ensayo que otra cosa y no tuvo público, podemos decir que el del Castro del viernes pasado fue el primer concierto de verdad de Mileth. Hubo un par de problemas técnicos (un micro y una guitarra rebeldes), pero por lo demás les salió genial, aunque algunos de sus miembros se empeñen en decir lo contrario. Qué pesados son los músicos, todos los que conozco hacen igual, jajaja... ¡nunca quedan contentos!

La intro, que al parecer habían preparado esa misma tarde, me recordó a Negură Bunget por lo místico y lo folklórico: un teclado ambiental, la grave voz de Marcos cantando algo que parecía un conjuro y, entre verso y verso, Dana y Elías haciendo ruido con una cosa distinta cada vez: una pandereta, una cosa de rascar, unos cascabeles, un palo de lluvia que mola un montón, un coso de madera que se da golpes a sí mismo... No sé cómo se llaman la mayoría de esos cacharros (creo que es obvio) pero quedó una intro muy efectista que no me esperaba. Luego, la primera canción fue "Frío inferno", una de las primeras que hicieron, la de melodía más pegadiza y, personalmente, la que menos me gusta. Está muy trabajada y todo eso, porque Diego y Marcos son incapaces de hacer una canción simple, pero no sé qué tiene o le falta que no me acaba de gustar del todo. La segunda, "Cuarta pregaria na lúa morta", tiene partes bastante épicas y una melodía de violín preciosa; aquí fue cuando se le murió el micro a Dana, durante un rato no se oía su voz en absoluto, y el tema quedó un poco deslucido.

Luego vino una de mis favoritas, "E na novena onda caeron os deuses". Empieza con un riff con ciertas reminiscencias a Ensiferum, para pronto llegar a los duetos de Dana y Marcos. Hay que decir que la voz de él estuvo demasiado alta para mi gusto durante todo el concierto, y eso quedó un tanto feo, especialmente cuando rugía. Esta canción tiene una "ruptura" hacia la mitad en la que se ponen a cantar en plan cantadeiras folklóricas, ai lalalalai lalalalai, junto con una pandereta y... la vez anterior Juanjo soltó las baquetas para rascar unas vieiras, pero esta vez creo que no lo hizo. La siguiente fue "Petros axioma terrae", un tema de aires orientales en algunas partes (¿Orphaned Land?). Fue por la mitad de esta cuando a Marcos se le rompió una cuerda de la guitarra, guitarra que tiró al suelo, y siguió cantando mientras Dana corría rauda como una exhalación a coger otra que tenían en una esquina preparada para tal eventualidad. No pararon ni un momento, así que durante unos instantes sólo hubo una guitarra sonando; por suerte, la canción es más bien larga –como casi todas, en realidad– y no quedó demasiado estropeada.

La siguiente fue "Ith", otra de mis favoritas, que transcurrió sin incidentes, y terminaron con "Esperta, letárxica e erma fraga". Hay quien se queja de que los títulos son muy largos, pero mira, más largos son los de Nile y los de Bal-Sagoth y son dos de los grupos más importantes y originales dentro cada uno de lo suyo. Mainstream el que lo niegue y death to false metal. Nah, es broma, pero me parecen bastante poéticos, y tampoco es para tanto lo de la longitud. A lo que vamos: el público se fue animando progresivamente, durante la primera mitad del concierto había un hueco de tres metros entre el escenario y la primera fila que desapareció hacia la mitad del set, y en la última canción hubo un momento en que todo el mundo se puso a saltar y a gritar "hey, hey". Canción bastante chula también, ahora que la escucho de nuevo en la grabación que hice. Realmente, la única que no me convence es "Frío inferno", a pesar de ese dichoso riff que me quedó en la cabeza desde la primera vez que lo oí (o quizá por su culpa, a saber). La terminó Elías tocando un... djembé o como carallo se llame el tambor ese. Luego consideraron tocar otra más, pero como la tienen poco ensayada decidieron dejarla estar, así que ya se despidieron.

No entiendo de tecnicismos y por tanto no puedo comentar mucho, pero si bien la vez anterior hubo arritmias y momentos un tanto confusos, en esta ocasión creo que todos los instrumentos estuvieron bastante bien acompasados y tocados. Dana canta mejor y más grave de lo que recordaba. La voz limpia de Marcos queda bien pero los otros registros los hace un poco crudos de más para el estilo del grupo, o eso me parece a mí. No sé si será consecuencia del volumen tan alto que tenía. En el apartado visual, se nota que son novatos, pero con respecto a la vez anterior parece que Dana y Marcos van perdiendo la vergüenza, aunque a ella le hacía más falta que a él. Juanjo, por su parte, nunca la tuvo, de hecho el viernes estuvo bastante quieto para lo charlatán y bromista que suele ser. Para la última se puso unas gafas de titilantes lucecitas rojas. A Elías se le ve tranquilísimo y seguro de sí mismo con su violín, cogiendo cacharros variados de vez en cuando. A Cristian le tocó estar un poco escondido, pero más o menos se mueve, cosa que no se puede decir de Raquel y Diego, especialmente este último, que parece un cirujano, concentradísimo en su guitarra.

Fotaza

El concierto entero está grabado en vídeo, ahora tiene que pasar la "censura" del grupo y a ver si están de acuerdo en subirlo al Youtube, aunque sea excluyendo las dos canciones problemáticas. Realmente me parece digno de verse. Ya sé que el hecho de que sean mis amigos me quita credibilidad, contra eso no puedo hacer nada como no sea enemistarme con ellos... Pero vaya, con la cantidad de detalles y de instrumentos y de cosas que hacen, y teniendo en cuenta que las canciones están muy trabajadas y tienen muchas partes distintas (lo cual no quita que puedan ser un desorden mal hecho, eso que lo juzgue cada uno, pero al menos no se limitan a hacer un estribillo y repetirlo hasta el final), creo que vale la pena dedicar aunque sea un ratito a escucharlos. Si dan luz verde ya pondré los vídeos aquí, así como en diversos foros y demás, a ver si los encuentra un Napalm o un Spinefarm, je, je, je...

(Diego acaba de publicar una crónica vista desde dentro, por si te apetece leerla.)

domingo, 17 de junio de 2012

Manowar - The lord of steel (2012)


01. The Lord Of Steel (4:07)
02. Manowarriors (4:46)
03. Born In A Grave (5:47)
04. Righteous Glory (6:10)
05. Touch The Sky (3:49)
06. Black List (6:58)
07. Expendable (3:10)
08. El Gringo (4:57)
09. Annihilation (4:00)
10. Hail Kill And Die (3:56)

Versión corta:
"El gringo", que creí que iba a ser la peor canción, resultó ser la mejor, o casi.

Versión larga:
Comentar un nuevo disco de Manowar, como pasa con Iron Maiden, Metallica y otros, siempre es delicado, porque hay mucho fanático defensor y también mucho fanático detractor, y el problema no es lo que digan al leer la crítica, sino que se encasille al crítico en uno de los dos bandos. Así que empezaré contando mi vida.

Nací una noche de [...] y desde que escucho heavy metal, Manowar es uno de mis grupos preferidos. Considero que algunos de sus discos más antiguos son magnas obras casi incontestables dentro del género. Otros tienen algunos altibajos, pero eso pasa hasta en las mejores familias. El principio del fin se llama Louder than hell, un disco en el que la mitad de las canciones tienen una mínima melodía vocal, líneas de bajo y guitarra que se podrían interpretar golpeando un palo contra un tendal sin que se notara la diferencia y batería que sólo hace pun-chas-pun-chas; sólo se diferencian en el estribillo, que aparece repetido hasta la saciedad. Luego vino el Warriors of the world, que en parte corregía esos errores, aunque lo de la reiteración del estribillo quedaría para siempre jamás. En el 2007 se pasaron de sinfónicos con Gods of war, un álbum que, a pesar de todo, tenía algunas grandes ideas y ciertas canciones que me siguen gustando de veras, aunque sean las menos. Cinco años más tarde, deciden volver al camino de la simplicidad, simplificarla aún más, ponerle una portada que sorprende por su falta de originalidad incluso para lo que se espera en ellos y volver a sacar dos palabras aleatorias del bombo para que sirvan de título. (Que por cierto, habían sacado otras dos anteriormente, hammer y gods, y se trataría de un disco conceptual sobre dioses nórdicos, pero cambiaron de idea.) Tristemente, el contenido tiene exactamente el mismo problema que la portada, y esto ya es más grave.

Es curioso constatar cómo, al igual que hay grupos con buenas canciones pero originalidad cero, otros tengan una personalidad tan marcada que se pueden reconocer al instante pero no haya absolutamente nada más, y eso es lo que le pasa a Manowar hoy por hoy. Oyes los primeros acordes de cualquiera de estas diez canciones y al momento sabes que son ellos, no cabe la menor duda, pero no hay una sola de la que se pueda decir realmente que sea buena, y parece que incluso lo evitan a toda costa. Eric Adams, que tiene un vozarrón impresionante, se limita a ladrar. Los supuestos coros "épicos" son de risa. El tambor de la niña de cinco años del grupo que versiona a Rammstein (busca por ahí Children Medieval Band) es una percusión más rica que la de Donnie Hamzik, que no dudo que sepa tocar, pero no lo demuestra. El bajo de Joey DeMaio tiene un sonido distorsionado extrañísimo, parece la banda sonora de una máquina de videojuegos arcade de los años 80; se nota sobre todo cuando toma el protagonismo y hace una melodía (no sé si llamarlo solo). Y la guitarra... bueno, la guitarra al menos tiene algunas melodías. Eso en lo que respecta al apartado técnico. En cuanto a la composición, tenemos una colección de diez estribillos repetidos unas ocho veces cada uno, con algo de relleno entre las tres primeras repeticiones en cada caso. Tomemos como ejemplo la balada "Righteous glory", en principio bastante bonita y solemne. Dura seis minutos diez; pues bien, desde 3:50 hasta 6:10 se repite el estribillo exclusivamente, dos minutos y veinte segundos sin ABSOLUTAMENTE NADA MÁS. Eso es un 37,837% periódico puro, colega. Más de un tercio de la canción. No me apetece ponerme a calcularlas todas, pero puedes creerme: todas van en ese plan. Al menos esa es bonita, otras como "Touch the sky", "Born in a grave" o la adelantada como single "El gringo" -hecha para una película con el mismo título- son más o menos pegadizas... Te quedan en la cabeza y en directo pueden ser divertidas, o para poner de fiesta. Pero otras no tienen ni eso. "Black list" seguiría siendo un coñazo insufrible aunque durase la mitad de los siete minutos que dura. Y "Manowarriors"... Por todos los dioses antiguos y nuevos, "Manowarriors" es la peor canción que hicieron en treinta años, increíble que se pueda caer tan bajo. Es una parodia, es más, ¡una parodia chunga y sin... no sé... me quedo sin palabras! ¡Y lo más triste es que conserva intacta la personalidad Manowar!, llegando incluso a recordar a la época del Kings of metal, pero tan desangelada, tan desprovista de gancho, pasión o cualquier cosa... No tiene sentido, no tiene ningún sentido haber grabado eso.

Leí un comentario en el Youtube que me hizo gracia: "Hace años, Joey DeMaio podía ir a mear y sacarte una canción magistral. Ahora sólo mea DVDs e ideas recicladas". Qué queréis que os diga, me da mucha pena todo esto. Ni asco ni ira: pena. Incluso su EP Thunder in the sky, de hace tres años, daba alguna esperanza, pero al final, nanay. Fueron los más grandes y, a pesar de eventuales concesiones a la comercialidad, nunca perdieron su identidad. Lo único que perdieron fue todo lo demás.