viernes, 9 de septiembre de 2011

Mastiphal - Parvzya (2011)


1. Intro (1:05)
2. The Wall of Phantom (03:02)
3. Under the Sign of the Morning Star (04:38)
4. May He Rot in Hell (04:09)
5. Sovereign's Return (04:01)
6. Man Strikes God Falls (03:37)
7. Nihil Esse (05:11)
8. Parvzya (03:30)
9. Chosen Obituaries (03:59)
10. Triumph of Destruction (05:11)

Total: 37:18

Polacos de Katowice, los chavalotes de Mastiphal montaron su grupo, que no debe ser confundido con el homónimo de Gdansk, en 1992 o por ahí, cuando la segunda ola de black metal estaba llegando a su punto más alto. Durante los cuatro años siguientes sacaron dos maquetas y un disco bastante aburrido titulado For a Glory of All Evil Spirits, Rise for Victory; en 1998 se separaron y se fueron a distintos grupos, cada uno por su lado, entre los que se encuentran Darzamat e Iperyt. Once años más tarde Flauros y Cymeris (bajo y guitarra, respectivamente, y vocalistas los dos) decidieron retomar el proyecto; ese año de 2009 sacaron un doble CD recopilando casi todo el material de los 90 y ahora acaban de sacar el material nuevo que nos ocupa.

Hay dos diferencias objetivas principales y una subjetiva entre el debut y Parvzya: el nuevo es más rápido y bruto, no tiene teclados y por suerte no aburre. De hecho es tan bruto que casi podríamos decir que se acerca al death, al menos a mí me recuerda a God Dethroned mezclado con Marduk, por ejemplo. Velocidad, distorsión, mucho blastbeat y agresividad a calderos en treinta y siete minutos. De todos modos tuvieron cuidado de que no se hiciera repetitivo, y así, varias canciones empiezan más lentas, o con susurros y ruiditos, aunque al final la mayoría acaban acelerando.

La voz supone quizá el aspecto que más me gusta del disco. Hay dos, ambas entran dentro del rango típico del black pero una es más agresiva y la otra más melancólica/atormentada. La sado y la maso, podríamos decir. La que predomina es la agresiva, aunque en muchas ocasiones cantan a la vez. Hace muy buen efecto. En el lado contrario están los solos de guitarra. El de la primera canción, "The wall of phantom", me hizo una gracia loca porque consiste en pitidos varios y me recordó a cierto paródico a la par que simpático tutorial de grindcore. Pero bueno, aunque los solos no sean lo suyo, la verdad es que el resto del álbum me moló bastante. Se añade a esa lista de discos que no deberían gustarme y me encantan. Para cuando se tenga el día macarra.

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