lunes, 10 de octubre de 2011

Opeth - Heritage (2011)


1. Heritage 02:05
2. The Devil's Orchard 06:40
3. I Feel the Dark 06:40
4. Slither 04:03
5. Nepenthe 05:40
6. Häxprocess 06:57
7. Famine 08:32
8. The Lines in My Hand 03:49
9. Folklore 08:19
10. Marrow of the Earth 04:19

Parte reseña, parte reflexión. Me apetecía comentar esto. Algún día me explayaré más (aún) al respecto.

Parece tabú decir que un disco de música progresiva, sea rock o metal o lo que sea, es aburrido. Si dices que un disco progresivo es aburrido enseguida te saltarán con que el problema es tuyo porque únicamente buscas estribillos y melodías fáciles y no eres capaz de entender la música progresiva, es como un escudo que la hace intocable. En otros estilos, los músicos pueden tener horas bajas o simplemente ser mediocres, pero en el progresivo, ch, cuidadín. Y como sea un grupo de death como en este caso, entonces peor aún, porque esperabas death y eres un cerrado que no se sabe abrir a otros estilos. Todo eso son prejuicios que hay que evitar. El que un grupo se salga de su estilo habitual es sin duda una muestra de apertura de miras, y el que sus seguidores le den una oportunidad también lo es, pero el mero hecho de ser “diferente” no lo convierte en “admirable”; puede serlo o no. Es cierto que hay gente que sí es cerrada, o simplemente no le gusta el rock progresivo (son dos cosas muy distintas y una no implica la otra, ojo), pero también hay quien alabará cualquier cosa que tenga el logo de Opeth en la portada y que lo escuchará treinta veces hasta que le entre. No creo ni que lo primero sea el caso predominante entre los detractores de Heritage ni que lo segundo lo sea entre sus amantes, así que no me vale ni un argumento ni el otro, que son los que más se leen cuando sale un disco como éste o como los de otros grupos “polémicos”, léase Iron Maiden, Metallica, Morbid Angel...

En fin, vamos a lo que vamos. Nunca fui muy aficionado a Opeth, lo confieso, ni casi ningún grupo de death progresivo. Escuché varios discos suyos y no me dijeron gran cosa. Tampoco me parecieron mala música en absoluto. Agradable y a todas luces trabajada, pero sin nada que llame mi atención especialmente. Luego me enteré de que anunciaban que el siguiente disco sería rock progresivo sin ningún metal, lo que me animó a escucharlo, y por primera vez un disco de Åkerfeldt y sus secuaces me parece infumable. Vacío, insulso. Muy buenas intenciones que se quedaron por el camino. No voy a dármelas de súper culto y experto en la escena rockera de hace treinta y cinco años que se supone que tanto les inspira porque no lo soy, pero sí tengo suficiente conocimiento de la misma como para formarme una idea propia de lo que a mi gusto está bien hecho en ese estilo, y desde luego Heritage no encaja en ella. Si hubiera salido en esa época creo que hoy casi nadie se acordaría de él.

Hacer buen progresivo no consiste sólo en crear distintas partes en las canciones y ponerles ritmos irregulares. Suelen darse esas características, pero además hace falta que las transiciones entre unas partes y otras estén trabajadas y realmente las conecten formando un todo cohesionado, cosa que este álbum sólo consigue a veces. Aunque muchas de las melodías están bien (tampoco todas, algunas son exageradamente simplonas), el principal problema no es que sean diferentes entre sí, o que tengan diferente carácter; no importa lo diferentes que sean las partes si están bien hilvanadas. Pero este no es el caso en la mayoría de temas de este disco. Además creo que también se pasaron de la raya con la lentitud en ciertos momentos. ¿Alguien quiere decirme qué rayos pretendían en “Nepenthe”, por ejemplo? La primera parte es una desconcertante sucesión de notas aparentemente aleatorias separadas entre sí por tres o cuatro segundos. Luego llega la voz y parece que ayuda un poco y la canción empieza, pero entonces llega una corta y repetitiva melodía de guitarra (de sonido muy setentero, eso sí) que de pronto se ve cortada por la “nada” anterior. Repentinamente vuelve la melodía de antes, sólo para volver a irse como vino. El último minuto y medio, aunque sigue siendo lento, por fin parece una canción de verdad, pero para llegar a eso pasaron cuatro minutos totalmente prescindibles. "Slither", otra que no está mal hasta que, antes de llegar a los tres minutos, se termina y entra una melodía acústica repetitiva de minuto y pico. Y así pasa con casi todos los temas. Algunas buenas ideas sumergidas en un mar de vagares desorientados. La única parte que verdaderamente me gusta son los dos minutos finales de “Folklore”, una melodía chulísima, dinámica y con un bonito trabajo de guitarras. Creo que si separásemos el trigo de la paja podría salir un buen EP de veinte minutos, pero estando hecho como está, es un disco que creo que evitaré volver a escuchar.

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