lunes, 11 de julio de 2011

Kalevala - Vedma (2010)



1. Ведьма
2. Таусень-Рада
3. Воротись домой
4. Больше нечего терять!
5. Сварожья Ночь
6. Танец дикого ветра
7. Вода-Река
8. Так пела осень
9. Ладушка
10. Улетай на крыльях ветра
11. Долгой дорогой

Como ya dije alguna vez, estos ruskis son mi debilidad. Tengo la lista de reproducción de mi cacharrín de mp3 con discos sompletos, de manera que siempre sigo por donde quedó la vez anterior sin fijarme en lo que toca, y cuando empieza a sonar Kalevala me alegra el día. Me pasó con el disco del 2009 y con el del 2008 y lo mismo me pasa con el último. Los conocí gracias a la infinidad de los internetes poco después de que sacaran su primera maqueta de dos canciones en verano del 2007, atraído en parte porque dos de sus miembros habían estado en Nevid, aunque enseguida comprobé que el estilo tenía poco que ver: si bien no deja de caber en el amplio saco del folk metal, la mitad que corresponde al metal está totalmente alejada del ídem extremo, de hecho a veces se queda en rock; el folk es menos místico y más desenfadado, e incluso bailable; y la única voz es la limpia de Ksenia. (Ésta es más famosa porque estuvo varios años en Butterfly Temple, aunque el registro que usa en Kalevala es algo diferente al que usaba en esos discos.) Desde entonces van a disco por año, siendo Ведьма el tercero. Lo que podemos encontrar aquí es básicamente lo que acabo de describir, porque casi no cambiaron en los tres discos; y aunque a veces se compara a este grupo con el finlandés y más famoso Korpiklaani, la verdad es que tampoco se parecen tanto. La música de Kalevala está influida por un tipo de folk diferente, su carácter es alegre y festivo pero no alcohólico ni tabernario, y la voz de Ksenia es melódica y muy dulce. Las letras tratan temas bucólicos y románticos y la música va acorde a esos temas. La verdad es que tienen algunas melodías preciosas.

Respecto a los instrumentos folklóricos utilizados, el más notable es el acordeón, que tiene exactamente el mismo peso que la guitarra y el bajo. Están muy equilibrados en ese sentido. Además, en algunas partes podemos oír flautas de varios tipos, una gaita gallega (sí, gallega, interpretada por Vlad Volk, miembro de Arkona desde hace un par de años) y una balalaika, instrumento similar a una mandolina. Quitando un par más pausadas y melancólicas, todas las canciones son bastante movidillas, y la décima es una versión de las "Danzas polovtsianas" del compositor clásico A. P. Borodin; a muchos no os dirá nada el nombre pero la melodía es muy famosa y fue versionada mil veces, buscad en el Youtube y veréis. Por último, la edición en digibook (única que existe de momento) trae una balada acústica como bonus track y un vídeo de la grabación.

Si tuviera que sacarle alguna pega sería que me gustó algo menos que los anteriores, que tenían mejores melodías y canciones algo más pegadizas, o al menos a mí me entraron más rápido. No obstante, y aunque apenas se aprecie evolución entre discos, no se repiten compositivamente (al menos por ahora) y no hay ninguna canción en todo el álbum que me aburra o no me guste; de hecho, los casi cincuenta minutos se me pasan volando. Además incluye una canción que ya es de mis favoritas del grupo: "Ладушка", la novena.


Ладушка, ладушка мой

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