domingo, 10 de octubre de 2010

Gallows End - Nemesis divine (2010)



1. Nemesis Divine (Trial of the Gods)
2. Soul Collector
3. Kingdom of the Damned
4. No Return
5. The Curse
6. Set the World in Flames
7. Not Your Own
8. Different Eyes
9. The End
10. The Unborn Flag
11. Storm of Fate
12. Riders of the North

Total playing time 59:06

Heavy metal sueco. Cuando uno piensa en "metal sueco", los primeros términos que le vienen a la cabeza son death melódico y Gotemburgo; pero a estas alturas creo que ya pensamos en eso más por tradición que por otra cosa, porque de un tiempo a esta parte no tienen salido muchos grupos de ese estilo en Suecia, y en cambio ¿cuántos salieron de heavy? Hammerfall, Wolf, Enforcer (los que más me sorprendieron últimamente), Sabaton, Bloodbound, recientemente también Steelwing... Bueno, heavy, power, llamadlo como queráis; yo prefiero llamar power a casos más evidentes, como Stratovarius, pero creo que nos entendemos. Pues ahora se suman a la fiesta estos Gallows End, que tras una maqueta grabada en solitario por Thord Klarström (ahora guitarra y voz), acaban de sacar su debut ya como grupo completo, con el "satýrico" título de Nemesis divine (nada que ver con el casi homónimo de Satyr y sus noruegos compinches, claro).

Poco se puede decir de su estilo que no esté dicho ya, porque innovar no innovan, pero lo que hacen, lo hacen bastante bien, aunque sin sobresalir. Sus influencias ochenteras son evidentes, hay por ahí bastantes melodías judaspriésticas (el inicio de "No return", por ejemplo) y alguna cabalgada maideniana ("Set the world in flames", uno de los mejores temas), unas cuantas melodías pegadizas... Y a pesar de todo, no puedo evitar pensar que pasará sin pena ni gloria, y lo creo de veras. La ejecución es buena, los temas no aburren, pero estamos en la de siempre: hay muchísimos grupos cuya ejecución es buena y cuyos temas no aburren, pero muchísimos. Nemesis divine es uno de esos discos que no disgustará a ningún aficionado del heavy clásico, pero tampoco creo que vaya a enganchar a nadie. Si hay algo que sí veo un poco pobre es el apartado vocal; no es que la voz de Thord sea mala, pero tiene un rango limitadísimo, no varía nada a lo largo del disco. Por lo demás, todo está correcto, y volvemos a lo de antes: ese es precisamente el problema, que no pasa de correcto. Las dos canciones que me parecen más chulas son "Set the world in flames", esta sí que me gusta bastante, ojalá todo el disco estuviera a este nivel, y la ligeramente más pausada pero totalmente épica "Riders of the North".

Escúchalo, malo no es, a lo mejor le encuentras más alicientes que yo. En directo, si saben ofrecer un poco de espectáculo, sus canciones pueden dar mucho juego. Pero sigo sin verle mucho futuro a este disco, a ver si en los próximos mejoran.


Set the world in flames

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