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martes, 26 de marzo de 2013

Folk Farsang 2013. 23 de febrero de 2013. Club 202, Budapest

El pasado 22 de febrero, la magnífica sala Club 202 de Budapest volvió a albergar un evento organizado por Hammerworld, una promotora que, por lo que vi hasta ahora, tiende a hacer las cosas a lo grande siempre que puede. En este caso aprovechó la gira conjunta de Korpiklaani y Metsatöll para montar todo un festival folkmetalero que también incluyó a cinco grupos más de distintas nacionalidades.

Los primeros en salir, a las cuatro y media de la tarde, fueron los jovenzuelos húngaros de Ankh, que tienen guitarrista y batería nuevos desde la anterior vez que los vi, hace cinco meses. Dieron un concierto entretenido, pero una vez me dieron la impresión de «más de lo mismo»; se parecen demasiado a muchos otros grupos que hacen esa especie de Ensiferum más power. Sin embargo, sólo lanzaron un EP; con el tiempo seguramente encontrarán un camino un poco más particular. De todos modos, como digo, su directo entretiene.

Luego vinieron los eslovenos Avven, el grupo que más me apetecía ver ese día. Es curioso que, teniendo canciones más bien cortas, haciendo folk metal alegrillo, etcétera, me gusten tanto, pero la verdad es que tienen unas melodías buenísimas y canciones súper pegadizas. Todos tienen un instrumento en la mano, todos cantan y todos se mueven y animan constantemente. Me hizo gracia uno de los guitarristas, que tenía unas pintas que parecía salido de Rammstein… En su concierto hicieron algo que valoro mucho: en lugar de llevar grabadas las voces femeninas que aparecen en una o dos canciones, las sustituyeron por partes de teclado tocadas en directo. Todo muy bien, buena música y buen concierto, me encantó.

A continuación, Niburta, un grupo que actualmente lo está petando en su Hungría natal. Son un montón de gente, nueve o diez, y su música es una mezcla de otros tantos estilos: folk de distintas regiones europeas, death melódico, metalcore y qué sé yo cuántas cosas más. Sin duda, es un grupo tremendamente original y atrevido, cosa que aplaudo. Pero, fíjate tú lo que son las cosas, no me acaban de gustar. No tengo ninguna pega que sacarles, sólo que no son mi estilo. El problema que sí tienen en directo es que llevan tantos instrumentos que la mitad no se oyen. Zanfoñas, flautas, acordeones… ves que los tocan pero te tienes que imaginar el sonido que sale de ellos. La única canción que sonó bastante bien fue la acústica.

Llegó entonces el turno de los checos Silent Stream of Godless Elegy. Es curioso que estén en este tipo de eventos, pues aunque su temática sea pagana, son más góticos que folklóricos, pero la verdad es que hacen muy buena música y sus conciertos están bien, así que no me quejo. Fue similar a las dos veces que los vi en septiembre y que ya comenté aquí, en The Breathless Sleep, en su momento; un repertorio parecido (eso sí, eché mucho de menos «Pramen co ví»), los mismos bailecillos de los cantantes y los mismos saltos y animación en la coreable «Slava». Buen concierto también.

El cuarto grupo repetido de aquel concierto de septiembre al que me refiero constantemente fue Virrasztók, otros húngaros muy originales y difícilmente clasificables que mezclan gótico con algo de folk y con electrónica, y hablan de temas luctuosos. Pintadísimos, con ropas tétricas y el escenario lleno de hiedras, dieron un concierto cargado de teatralidad, como viene siendo costumbre. Lo que cada vez llevo peor es la voz de la cantante, que me parece espantosa, pero antes tenían a otra chavala que usaba el mismo tono, o sea que me imagino que lo harán a propósito.

A los estonios Metsatöll tenía curiosidad por verlos, sobre todo por lo mucho que me habló de ellos un amigo que estuvo en Estonia y me contó que allí eran famosísimos y la armaban un montón y que eran geniales en directo. Pues la verdad, sé que soy un bicho raro pero no me gustaron nada de nada. Digo que soy bicho raro porque el resto de la gente se lo pasó genial: pogos desde la primera canción hasta la última y una animación tremenda. Pero yo me esperaba algo más o menos épico y me encontré con una canción tabernaria detrás de otra; además hubo muchos momentos que parecía que improvisaban, o que no sabían qué tocar, y tocaban cualquier chorrada. Posiblemente las versiones de estudio sean iguales, no digo que no, pero a mí es la impresión que me dan esas canciones. Vamos, que no me gustó, un grupo que procuraré evitar en el futuro. Pero insisto en que hubo un montón de gente que se lo pasó pipa.

Finalmente, Korpiklaani. Era un poco escéptico, porque la primera vez que los vi, en octubre del 2008, estuvieron bastante bien, pero dos años (y un día) más tarde en Coruña se hicieron aburridísimos, para mí y para todos con los que lo comenté, así que no sabía muy bien qué esperarme de este concierto. Por suerte, estuvo guay. Tocaron un poco de todo, todas las canciones con nombre de bebida («Beer Beer», «Tequila», «Vodka»), y hasta la versión del «Iron Fist» de Motörhead.

Todos los discos estuvieron representados, con especial protagonismo de Manala, que es el que están presentando en esta gira. Si bien a Hittavainen se le apodaba Violinista Soso, al que tienen ahora, Tuomas Rounakari, no se le puede llamar lo mismo: teníais que verlo bailando la polka dando patadas al aire… Estuvo bien Korpiklaani, sí señor, y entre el público también hubo animación, y obviamente llenazo, que para eso eran el grupo grande de la noche. Buen concierto.

Pues eso es todo. Espero volver a tener pronto la oportunidad de ver un concierto en esa sala, que está muy bien, y siempre es una buena excusa para visitar Budapest.


Publicada originalmente en The Breathless Sleep el 26 de marzo del 2013, archivada en Furia Asgardiana el 1 de mayo de 2019.

lunes, 22 de octubre de 2012

Samhainfest Budapest 2012: Arkona, Dalriada, Silent Stream Of Godless Elegy, KerecsenSolyom y otros. 29 de septiembre

Al día siguiente del anteriormente reseñado Samhainfest de Brno se celebró otro festival con el mismo nombre en Budapest, la capital húngara. Podemos decir que este acontecimiento fue algo mayor por tres razones. Una, eran más grupos. Dos, la sala y el escenario eran más grandes. Y tres, era el lanzamiento del nuevo álbum de Dalriada, Napisten hava, que yo creía que ya se estaría vendiendo en Brno pero no fue así. O sea, que fue el lanzamiento a todos los efectos. Además, su concierto fue especial por otras razones que relataré a su debido tiempo. Empecemos por el principio.

Llegamos a las tres o tres y cuarto, y a y media empezaba a tocar el grupo local Ankh. A continuación salió otro llamado Tales of Evening. Los vi a ambos y ninguno de los dos me dijo absolutamente nada. Quizá si les diera una escucha con más calma en casa les encontraría algo más de gracia, pero en ese momento y lugar me pareció que tanto uno como otro hacen una música tan genérica (Ankh más folki, Tales of Evening más gotiquillo) que acabaron y me quedé como estaba. Al menos fueron entretenidos el poco rato que tocaron cada uno.

El tercer grupo fue Niburta, banda que últimamente parece que se está promocionando bastante. Lo componen nada menos que nueve personas; me pregunto cómo rayos se apañarán en escenarios pequeños. Son húngaros también, acaban de sacar su primer larga duración y hacen un estilo que me recuerda un montón a Eluveitie. En la parte central de la sala hay bancos y mesas; estuve viendo a Niburta un rato sentado en uno de esos bancos, y al rato me había dormido sobre la mesa, debido a la paliza ferroviaria de la noche anterior. Es decir, que de tres grupos, dos fueron insulsos (más me habría valido dormir antes y llegar más tarde a la sala) y al tercero no le presté atención. Aunque en estudio tampoco es que me apasionen. Sí puedo decir que, si bien el público de los dos primeros conciertos parecía que estaba más por estar, en Niburta había gente más animada.

Mientras me limpiaba las legañas salieron los de KerecsenSolyom. Qué diferencia, colega. Este grupo se come a otros cien veces más famosos. Su música es buena, aunque tampoco la calificaría de maravillosa, pero el tal András Görög es uno de los mejores fróntmanes que en mi vida vi. Ese tío sobre un escenario es como Masha Scream pero más, aunque parezca imposible. Más hiperactivo, más saltarín, más gesticulante, más todo. Era un show mirar para él: corría de un lado para otro, le daba golpes a su pandero, se tiraba sobre un altavoz de esos de delante (¿monitores?) y cantaba tumbado y agarrado a él durante siete segundos, hasta dar el siguiente salto… Y la música está chula también; un folk metal no excesivamente original, pero con buenas composiciones y suficiente variedad. Pena que también fuera un concierto cortito, y que sólo fueran cuatro personas en el grupo, pues la mitad de los miembros que lo componían lo acaban de dejar, así que muchos de los intrumentos folklóricos sonaron grabados. Pero tampoco quedó desmejorado en exceso. Muy bien, sí señor.

A partir de aquí, todos los grupos fueron repetidos con respecto a la noche anterior, así que os recomiendo leer la crónica de Brno (disponible en este enlace), y lo que comentaré aquí serán sobre todo las diferencias entre ambos conciertos.

Virrasztók tocó el mismo set, o uno muy parecido. La escenografía tenía el mismo aspecto gótico, con hiedras y demás, aunque al ser más grande el escenario les cabían más velas; por otra parte, se notaba que al estar en su país se sentían mucho más cómodos, y el cantante de vez en cuando recitaba conjuros y cosas así. En un momento dado sacaron una bandeja llena de chupitos de pálinka y la bajaron para que la gente del público los cogiera, tras lo cual el hombre terminó su solemne perorata y lo bebieron todos a la vez con gesto ritual. Servidor se hallaba algo lejos y se quedó sin chupito, snif, snif…

Qué más. Darkest Era. Estos tuvieron mala suerte. No sé qué narices pasó, pero salieron con retraso (y no porque estuvieran probando sonido; al día siguiente hablé con la batería y me dijo que la culpa no había sido de ellos) y sólo pudieron tocar media hora, es decir, quince minutos menos que el grupo anterior, cuando deberían haber tocado lo mismo. En cualquier caso, aprovecharon bien su media hora y dieron un muy buen concierto, scream for me Budapest, aunque sin la cercanía de la noche anterior, porque las circunstancias eran distintas.

Después vino Arkona, también con un repertorio más corto que la noche anterior, aunque no mucho más; me sorprendió que una de las canciones que se quedaron fuera fuese «Po siroy zemle», que es la que tocan siempre. Sí que tocaron «Katitsia kolo», esta vez recortando un buen cacho de la parte atmosférica final. En cuanto al público, como os podréis imaginar, la sala ya estaba llena, hubo pogos por doquier (estos no me molestaron nada, ¿ves?, aunque sea inevitable llevarse bastantes empujones, si no hay imbéciles todo va bien) y wall of death en «Stenka na stenku».

Lo siguientes eran los cabezas de esa noche. Dalriada, grupo conocido hasta hace seis años como Echo of Dalriada, presentaba disco, y puede que en principio no parezca para tanto, pero creedme que este grupo en Hungría tiene un éxito inmenso (siempre dentro del mundillo metalero), acaso comparable al de Mägo de Oz en España, o casi; y este fue el momento en el que la sala estuvo más llena, en el que más gente coreó las canciones, y también en el que más gente hubo sobre el escenario, pues iban acompañados por dos violinistas, un contrabajista y una cantante extra: Anita Kun, del grupo de power sinfónico Ideas, quien a partir de la noche siguiente sustituiría a Laura Binder, debido a lo avanzado del embarazo de esta última. Entonces, al principio cantó sólo Laura, después salió Anita para dos o tres canciones, luego Laura otra vez, y las últimas las cantaron juntas.

En cuanto al público, ya digo que se sabían todas las letras, escritas en húngaro, y que estuvieron dándolo todo desde el primer momento. Algunos de los temas eran totalmente nuevos; me resultó muy gracioso ver a un tío con el libreto del disco en la mano, comprado un rato antes, y leyendo las letras según las iban cantando. Además, en determinadas canciones hay melodías del folklore popular húngaro, y esas melodías tienen un baile característico que algunos se sabían, con lo que se organizó un corrillo de bailarines en el medio. Al que os cuenta esto le enseñaron ese baile unos días antes y pudo meterse en el citado corrillo, yuju.

Tras un concierto que sorprendentemente sólo duró una hora y su emotiva despedida correspondiente, la sala quedó casi vacía, y de esa guisa se la encontraron los checos Silent Stream Of Godless Elegy. Tuvieron mala suerte, porque además de tener pocos espectadores, la altura del escenario (recordemos que es una sala grande) no permite un contacto con el público tan cercano como la de Brno ni, por tanto, bajar del mismo ni darles el micro a los de las primeras filas. A pesar de todo dieron un concierto muy decente, con la misma calidad compositiva e interpretativa que la víspera y con algunas bromas y juegos entre canción y canción que animaron bastante su espectáculo. Y a las dos de la mañana, tras once horas allí dentro metido, este servidor de ustedes se fue a coger un tren para Bratislava. Concluirá…

Publicada originalmente en The Breathless Sleep el 22 de octubre del 2012, archivada en Furia Asgardiana el 1 de mayo de 2019.