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jueves, 8 de noviembre de 2012

Arkona + Dalriada + Darkest Era. Sala Randal, Bratislava. 30 de septiembre de 2012

Tras dos festivales en dos días en dos países distintos (puedes leer las crónicas del Samhainfest Moravia y Samhainfest Budapest en esta misma web), el tercer día tocaba Bratislava, la capital eslovaca. Esta ocasión ya no fue tan especial, o nada especial, porque sólo tocaron los tres grupos que iban juntos de gira: Darkest Era, Dalriada y Arkona.

Los primeros en salir, para mi sorpresa, fueron los de Dalriada. Como cabe esperar de ese turno (aunque, en mi opinión, no de ese grupo), dieron un concierto corto, de tres cuartos de hora, que incluyó la mayoría de temas nuevos que habían tocado los días anteriores, y evidentemente algunos clásicos también. La cantante del grupo, Laura Binder, como comentaba en las crónicas anteriores, ya no estaba presente; se quedó en casa a causa de su avanzado embarazo, y fue sustituida en esta gira por Anita Kun, cantante del grupo de power sinfónico Ideas. La verdad es que me parece que canta bastante mejor ella que Laura, pues la voz de ésta es muy nasal para mi gusto, y que con este cambio ganaron. La reacción del público fue buena, la sala ya estaba llena en este concierto, pero al no saberse la gente las canciones, no bailar las danzas, etcétera, la atmósfera contrastaba bastante con la de la noche anterior.

A continuación salió Darkest Era. De nuevo tuvieron oportunidad de tocar su repertorio sin cortes, es decir, tres cuartos de hora completos que se disfrutaron a tope. Se nota la grata sorpresa de los asistentes a sus conciertos; poca gente los conoce, pero a casi todos los que los ven les gusta lo que hacen. Por lo demás, poco o nada hay que cambiase con respecto a las dos noches anteriores; muchas ganas por parte de los cinco, magnífica ejecución, derroche de energía… Estos chavales llegarán lejos, creo yo.

Por último vino Arkona, el grupo que más gente esperaba, no sólo por la evidente razón de que es el más famoso sino también porque era el único que aparecía en la página web de la sala, en la pantalla luminosa que tienen en la puerta anunciando los siguientes conciertos, etcétera. Akona + teloneros, ponía, y teloneros en eslovaco es hostia, o sea que quedaba muy gracioso. Y en los carteles de la calle, los otros dos nombres salían en pequeñito.

Pero me estoy yendo por las ramas. El caso es que los rusos salieron, como siempre, a por todas. Tocaron entre una hora y hora y cuarto, el mismo repertorio que en Brno (o casi), y Masha no paró de saltar, correr y hacer aspavientos en todo el concierto. Una vez más, clásicos aparentemente desaparecidos pero ahora recuperados, alternancia entre temas más fiesteros y otros más serios, melancólicos o agresivos… Sigo esperando el día que toquen «Na moey zemle» en directo, aunque no sé si mis ojos llegarán a ver eso alguna vez. Y tras el obligado bis con «Kupala y Kostroma», terminaron ellos su concierto y este reportero dicharachero su maratón conciertil trinacional, esperando que pronto haya algo parecido y poder contároslo todo de nuevo a través de The Breathless Sleep.


Publicada originalmente en The Breathless Sleep el 8 de noviembre del 2012, archivada en Furia Asgardiana el 1 de mayo de 2019.

lunes, 22 de octubre de 2012

Samhainfest Budapest 2012: Arkona, Dalriada, Silent Stream Of Godless Elegy, KerecsenSolyom y otros. 29 de septiembre

Al día siguiente del anteriormente reseñado Samhainfest de Brno se celebró otro festival con el mismo nombre en Budapest, la capital húngara. Podemos decir que este acontecimiento fue algo mayor por tres razones. Una, eran más grupos. Dos, la sala y el escenario eran más grandes. Y tres, era el lanzamiento del nuevo álbum de Dalriada, Napisten hava, que yo creía que ya se estaría vendiendo en Brno pero no fue así. O sea, que fue el lanzamiento a todos los efectos. Además, su concierto fue especial por otras razones que relataré a su debido tiempo. Empecemos por el principio.

Llegamos a las tres o tres y cuarto, y a y media empezaba a tocar el grupo local Ankh. A continuación salió otro llamado Tales of Evening. Los vi a ambos y ninguno de los dos me dijo absolutamente nada. Quizá si les diera una escucha con más calma en casa les encontraría algo más de gracia, pero en ese momento y lugar me pareció que tanto uno como otro hacen una música tan genérica (Ankh más folki, Tales of Evening más gotiquillo) que acabaron y me quedé como estaba. Al menos fueron entretenidos el poco rato que tocaron cada uno.

El tercer grupo fue Niburta, banda que últimamente parece que se está promocionando bastante. Lo componen nada menos que nueve personas; me pregunto cómo rayos se apañarán en escenarios pequeños. Son húngaros también, acaban de sacar su primer larga duración y hacen un estilo que me recuerda un montón a Eluveitie. En la parte central de la sala hay bancos y mesas; estuve viendo a Niburta un rato sentado en uno de esos bancos, y al rato me había dormido sobre la mesa, debido a la paliza ferroviaria de la noche anterior. Es decir, que de tres grupos, dos fueron insulsos (más me habría valido dormir antes y llegar más tarde a la sala) y al tercero no le presté atención. Aunque en estudio tampoco es que me apasionen. Sí puedo decir que, si bien el público de los dos primeros conciertos parecía que estaba más por estar, en Niburta había gente más animada.

Mientras me limpiaba las legañas salieron los de KerecsenSolyom. Qué diferencia, colega. Este grupo se come a otros cien veces más famosos. Su música es buena, aunque tampoco la calificaría de maravillosa, pero el tal András Görög es uno de los mejores fróntmanes que en mi vida vi. Ese tío sobre un escenario es como Masha Scream pero más, aunque parezca imposible. Más hiperactivo, más saltarín, más gesticulante, más todo. Era un show mirar para él: corría de un lado para otro, le daba golpes a su pandero, se tiraba sobre un altavoz de esos de delante (¿monitores?) y cantaba tumbado y agarrado a él durante siete segundos, hasta dar el siguiente salto… Y la música está chula también; un folk metal no excesivamente original, pero con buenas composiciones y suficiente variedad. Pena que también fuera un concierto cortito, y que sólo fueran cuatro personas en el grupo, pues la mitad de los miembros que lo componían lo acaban de dejar, así que muchos de los intrumentos folklóricos sonaron grabados. Pero tampoco quedó desmejorado en exceso. Muy bien, sí señor.

A partir de aquí, todos los grupos fueron repetidos con respecto a la noche anterior, así que os recomiendo leer la crónica de Brno (disponible en este enlace), y lo que comentaré aquí serán sobre todo las diferencias entre ambos conciertos.

Virrasztók tocó el mismo set, o uno muy parecido. La escenografía tenía el mismo aspecto gótico, con hiedras y demás, aunque al ser más grande el escenario les cabían más velas; por otra parte, se notaba que al estar en su país se sentían mucho más cómodos, y el cantante de vez en cuando recitaba conjuros y cosas así. En un momento dado sacaron una bandeja llena de chupitos de pálinka y la bajaron para que la gente del público los cogiera, tras lo cual el hombre terminó su solemne perorata y lo bebieron todos a la vez con gesto ritual. Servidor se hallaba algo lejos y se quedó sin chupito, snif, snif…

Qué más. Darkest Era. Estos tuvieron mala suerte. No sé qué narices pasó, pero salieron con retraso (y no porque estuvieran probando sonido; al día siguiente hablé con la batería y me dijo que la culpa no había sido de ellos) y sólo pudieron tocar media hora, es decir, quince minutos menos que el grupo anterior, cuando deberían haber tocado lo mismo. En cualquier caso, aprovecharon bien su media hora y dieron un muy buen concierto, scream for me Budapest, aunque sin la cercanía de la noche anterior, porque las circunstancias eran distintas.

Después vino Arkona, también con un repertorio más corto que la noche anterior, aunque no mucho más; me sorprendió que una de las canciones que se quedaron fuera fuese «Po siroy zemle», que es la que tocan siempre. Sí que tocaron «Katitsia kolo», esta vez recortando un buen cacho de la parte atmosférica final. En cuanto al público, como os podréis imaginar, la sala ya estaba llena, hubo pogos por doquier (estos no me molestaron nada, ¿ves?, aunque sea inevitable llevarse bastantes empujones, si no hay imbéciles todo va bien) y wall of death en «Stenka na stenku».

Lo siguientes eran los cabezas de esa noche. Dalriada, grupo conocido hasta hace seis años como Echo of Dalriada, presentaba disco, y puede que en principio no parezca para tanto, pero creedme que este grupo en Hungría tiene un éxito inmenso (siempre dentro del mundillo metalero), acaso comparable al de Mägo de Oz en España, o casi; y este fue el momento en el que la sala estuvo más llena, en el que más gente coreó las canciones, y también en el que más gente hubo sobre el escenario, pues iban acompañados por dos violinistas, un contrabajista y una cantante extra: Anita Kun, del grupo de power sinfónico Ideas, quien a partir de la noche siguiente sustituiría a Laura Binder, debido a lo avanzado del embarazo de esta última. Entonces, al principio cantó sólo Laura, después salió Anita para dos o tres canciones, luego Laura otra vez, y las últimas las cantaron juntas.

En cuanto al público, ya digo que se sabían todas las letras, escritas en húngaro, y que estuvieron dándolo todo desde el primer momento. Algunos de los temas eran totalmente nuevos; me resultó muy gracioso ver a un tío con el libreto del disco en la mano, comprado un rato antes, y leyendo las letras según las iban cantando. Además, en determinadas canciones hay melodías del folklore popular húngaro, y esas melodías tienen un baile característico que algunos se sabían, con lo que se organizó un corrillo de bailarines en el medio. Al que os cuenta esto le enseñaron ese baile unos días antes y pudo meterse en el citado corrillo, yuju.

Tras un concierto que sorprendentemente sólo duró una hora y su emotiva despedida correspondiente, la sala quedó casi vacía, y de esa guisa se la encontraron los checos Silent Stream Of Godless Elegy. Tuvieron mala suerte, porque además de tener pocos espectadores, la altura del escenario (recordemos que es una sala grande) no permite un contacto con el público tan cercano como la de Brno ni, por tanto, bajar del mismo ni darles el micro a los de las primeras filas. A pesar de todo dieron un concierto muy decente, con la misma calidad compositiva e interpretativa que la víspera y con algunas bromas y juegos entre canción y canción que animaron bastante su espectáculo. Y a las dos de la mañana, tras once horas allí dentro metido, este servidor de ustedes se fue a coger un tren para Bratislava. Concluirá…

Publicada originalmente en The Breathless Sleep el 22 de octubre del 2012, archivada en Furia Asgardiana el 1 de mayo de 2019.